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ENTREVISTA A ALAIN TOURAINE FERNANDO ARELLANO ORTÍZ
La obra de Touraine se ha enfocado a reflexionar en torno de la relación individuo-sociedad. Considera que en América Latina han nacido pequeños grupos que reorientarán la democracia. Explica que mientras hace un siglo el escenario histórico estaba tomado por actores políticos, ideológicos e intelectuales, en la actualidad éstos comienzan a escasear. Las fuerzas de transformación, considerando el declive de los Estados de movilización y voluntaristas, son hoy esencialmente de carácter económico. Por ello, de una forma u otra, dominan en todo el mundo las políticas de ajuste de corte liberal ortodoxo. Para analizar estos temas invitamos a conversar al sociólogo francés para www.cronicon.net. Según Touraine, el auge del liberalismo que ha logrado acabar con el Estado de movilización, no prefigura la construcción de un modelo alternativo de sociedad. Se trata más bien de una fase de barrido y eliminación. "Es decir, no es un modelo, porque el liberalismo no tiene un modelo de sociedad. Todos los controles que el mundo de la política ejercía sobre la economía están siendo eliminados, ya sea por razones políticas o ideológicas, o como respuesta a los intereses de influyentes grupos de presión y de nomenclaturas". GLOBALIZACIÓN O FORMA EXTREMA DE CAPITALISMO Usted ha señalado que hay una desfiguración del Estado soberano en el contexto mundial actual ¿En qué medida el neoliberalismo ha contribuido a ello? Este proceso de desaparición es mucho más antiguo. Soberano significa que tiene una legitimidad, que viene desde arriba. La noción de soberano prácticamente desapareció con la Revolución Francesa y la Revolución Norteamericana. La idea de soberanía ha perdido su fuerza en la medida en que el capitalismo ha tomado mayor autonomía y ha logrado predominio sobre el poder político. La globalización, que yo defino como la forma extrema del capitalismo, obviamente ha tenido un papel importante en esto porque se constituye como una serie de redes financieras y económicas que no tienen un centro de operaciones. La lógica interna del mercado es que no existe ningún control, ninguna regulación. ¿Cómo se palpa esa crisis del Estado soberano? En que sus elementos se reparten en todos los niveles, del más global al más local, y la tecnología, más aún que la organización económica, escapa al control del Estado. La economía administrada, que había dominado el mundo de la posguerra, ha desaparecido casi completamente y es considerada, en los antiguos países comunistas e incluso en algunos países occidentales, como un obstáculo al desarrollo económico. El crecimiento económico viene en parte gracias a la tecnología y en parte a la motivación, por lo tanto lo económico hay que revincularlo con factores sociales de creatividad. ¿Cómo combatir este periodo de capitalismo salvaje? No sé si el capitalismo es salvaje; el capitalismo en su definición es autónomo y precisamente busca su autonomía frente a todos los sistemas de regulación y control. El problema no es estar a favor o en contra del capitalismo, sino que el problema que hay que solucionar es que haya un sistema de control de la economía porque ésta no puede seguir siendo independiente de la sociedad, por cuanto termina destruyéndola y un ejemplo de ello es la desigualdad y la exclusión social, lo que desemboca en violencia como lo estamos viendo en varias partes del mundo. ¿La política perdió terreno frente a la economía? Obviamente que sí, sobre todo en los últimos años. Pero hay un fenómeno curioso que se ha venido dando en Estados Unidos después del 11 de septiembre de 2001 y es que se puede observar que hay una fuerte preponderancia de lo político. Desde entonces, los temas económicos han perdido importancia y Bush logró su reelección dando prioridad en temas políticos, mientras sus adversarios en el mundo dan más importancia a los asuntos religiosos. Desgraciadamente lo político viene teniendo audiencia por los aspectos más negativos y no al revés como debería suceder, pues lo político es la capacidad de organizar intereses y proyectos sociales. ¿Cuál es su análisis de los efectos de la globalización? La globalización se ha olvidado del individuo, de sus diferencias y de su identidad, imponiendo una dinámica en las sociedades modernas que afecta a las minorías, a las pequeñas etnias y a las sociedades pequeñas. El triunfo del sistema capitalista, sobre todo del capital financiero, se ha olvidado de los patrones culturales, de las tradiciones y nos ha impuesto un ritmo de vida diferente al que estábamos acostumbrados en otra época. Sin embargo, la globalización económica no implica homogeneización política. ¿Frente a los efectos negativos del neoliberalismo, la resistencia política es una respuesta adecuada?
Por
definición. La política es el resultado de una voluntad, de una
demanda, de una reivindicación social. Es la manera de poner en el
mismo plano la demanda social con la oferta, si se puede hablar así.
Creo que hemos vivido un periodo de vacío a partir de la caída de la
Unión Soviética, porque los modelos políticos eran del pasado. Desde
entonces se ha desarrollado una ideología de la imposibilidad de
actuar, por eso se hace necesario pensar de nuevo y eso no se logra
en forma rápida. Yo aspiraría a que el mundo académico se interesara
más sobre temas muy presentes como la vejez, las enfermedades
mentales y de transmisión sexual, la actitud frente a la vida humana
en materias como aborto, fecundación y eutanasia, la dependencia
económica, en fin. La meta urgente de los intelectuales tiene que ser
ayudar a definir las alternativas de las demandas sociales que los
sistemas políticos están en el deber de desarrollar. Considero que la
prioridad de ahora es defender, fomentar y re-crear la democracia, es
decir, más importante que todo es ser un ciudadano, que todos
tengamos como meta principal crear ciudadanos, gente con más
capacidad de intervenir en la vida pública. |
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